Ambas estaban tumbadas en una cama de matrimonio, con el pijama ya puesto. Una de ellas, con el cabello dorado y liso, leía una revista y, de vez en cuando, metía la mano dentro de la bolsa de nachos para mojarlos en la salsa de queso.La otra, con un moño moreno, hacía lo mismo pero sus ojos estaban fijos en la televisión. Comida basura, revista basura y telebasura; no era el conjunto de una noche basura si no de todo lo contrario.
Las dos se miraron mutuamente y se encogieron de hombros.
-Parecemos un matrimonio, cualquiera que nos vea...
Son conscientes de que la vida les llevará por caminos diferentes. Una de ellas ya tenía planeada su vida fuera del país, pero no tenía su vida planeada sin ella; la chica restante sencillamente vivía el momento.
Pasara lo que pasara, momentos así les traerían de vuelta a su pequeña realidad.
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